2 de noviembre de 2009

NEW LOOK, VERSION 2

Voy a darle otra capita al blog, que lo tengo muy sosín.
¿Y si saco "la piel gruesa" para la campaña de Sant Jordi?

1 de noviembre de 2009

ESTOCOLMO, EL CORTOMETRAJE

No, no es mi última creación cinematográfica. Como sabéis, yo no hago productos de calidad cinematográfica, y si alguno me ha quedado bien ha sido más por puta casualidad que por otra cosa.

Aquí os dejo el tráiler de Estocolmo, un cortometraje de Juan Francisco Viruega, que se ha estrenado con notable éxito en el Festival de Cine de Valladolid y al que deseamos una trayectoria cargada de premios. Incluso una nominación a los Goya para que luego pueda contarnos cotilleos de lo que acontece en los lavabos. Yo el corto aún no lo he visto pero me gustan los planos del trailer y le seguiré la pista. Por cierto, escríbanle al director para que me compre los derechos de "la piel gruesa", contrate a Bart Santana y me haga la película, que yo se lo dejo todo súper baratito.

Si sois mis amigos o mis lectores, lo haréis. ¡Coño!

Estoy liado con las clases, de manera que por eso escribo menos. Y voy tan liado que no tengo tiempo ni para enfadarme, que sé que os encanta. Que luego entráis aquí para ver a quién pongo de vuelta y media por mucho que no escriba nunca los hombres. Pero es que mirad, chicos, de los miserables no me acuerdo ni del nombre.


27 de octubre de 2009

EL FILTRO

Bueno, pues ale, ahora parece que por decir tacos he de poner algo así como una cortinilla advirtiendo de contenido explícito en el blog. Vamos, como si la gente hablase bien siempre. Si es que yo no entiendo por qué me ha dado la neura de ponerme el Ipod al salir a la calle, con lo bien que habla la gente. Es de una armonía... así que ahora, puedo poner más tacos de manera legítima. Supongo.

Hoy he hecho un examen donde me he inventado la mayoría de las respuestas, lo reconozco. Pero es mejor hacer el ridículo que no hacer nada.

Y no me apetece escribir nada hoy aquí.

26 de octubre de 2009

USE ME IF YOU WANNA FUCK

En plan consultorio sentimental de una amiga mía que dice que no entiende su fama de putón cuando en realidad -y doy fe- no se come un rosco (una polla, en todo caso), aquí le lanzo a ella un consejo: Seamos malos, chorvos, porque de buenos no conseguimos nada. Sólo golpes y más golpes. Así que, puestos a recibirlos, quedémonos a gusto por el camino. ¡Abajo la corrección político, arriba la libido! Total, si eres una mujer o eres maricón, hagas lo que hagas va a estar precedido por el escándalo. O serás puta o serás un bujarrón, así que, ya puestos, seámoslo.

Ayer leí una entrada en el blog de javier herce que decía que su blog dejaría de "existir", en parte, por los vistazos de ciertos familiares. Y es que, querido Javier, yo también estoy un poco hasta los huevos de que entre aquí gente a cotillear, a criticar, y que luego encima, en mi caso, se atrevan a pedir explicaciones de lo que escrito. Pero sabes qué, Javier? Que les den mucho por culo, bonito. Tú escribe lo que te dé la gana, cómo, dónde y cuándo, faltaría más.

Si es que yo no me explico la manía de la gente, por otro lado, de tener familia cuando se tiene un televisor en casa.
Y que conste que esto no es un ataque ni mucho menos a Javier.

Ala, me voy al gimnasio. Sí, sí, a ese lugar donde todo el mundo va para estar sano y por eso se pasa uno dos horas levantado peso y obsesionado con aumentar de peso. Claro, para estar sano. No te jode...





23 de octubre de 2009

IN YOUR ARMS TONIGHT

Lo que no soporto es bajarme de un coche y encontrarme con alguien que me pregunte cuándo sale mi libro y que al responderle con la mejor de mis sonrisas que me importa un pimiento cuando salga el libro, continúe insistiendo. Que no lo sé y punto. Cuando salga, me avisarán. Me llamará alguien de la editorial y me dirán: Raúl, vamos a sacar el libro este día, yo me pondré muy contento y muy nervioso por poder verlo finalmente en mis manos, pero ya está. Mientras tanto, tengo asuntos más importantes en los que preocuparme: curarme la gripe, por ejemplo; conversar con periodistas para las entrevistas en la radio; ver a mis amigos; esperar a que me traigan el iPod. Siempre, y no lo puedo negar, sentiré cierta fascinación por cómo la gente se adueña y se hace partícipe de eventos que apenas les incumben.

Primero se le pregunta a alguien cómo está. Y luego, si quieres, se le pregunta sobre algo que te interese. Pero, bajo ningún concepto, se le insiste en un mismo tema. ¡Coño!

Escuché el último disco de Rammstein. Cero patatero. No me voy a molestar ni en hacer una crítica sangrante. Prefiero criticar a los demás.

Compré por itunes la BSO de Hedwig and the angry inch. Y por fin tengo la canción "Because of you" de Skunk Anansie. ¿Será ésta, definitivamente, la mejor canción de este año? Yo creo que sí.



21 de octubre de 2009

TWITTER

Y ahora, también en twitter.

Mi nuevo tatuaje me encanta, pero joder cómo me duele al moverme!

19 de octubre de 2009

LA VIDA QUE SOÑAMOS: UN AÑO DESPUES



Que cuando faltan apenas unos días para que se cumpla un año de la publicación de tu primera novela, ésta siga rondando por librerías en el apartado de recomendaciones, es un hito. Máxime cuando uno lo saca en una editorial pequeña, sin publicidad y con algunas actuaciones en contra.

Una de ellas, la que no puede decirse y que no voy a callarme es que, en este país, nos encanta criticar a los demás. Hemos sido educados para triunfar y, sin embargo, no lo hemos sido para reconocer el triunfo en los demás. De manera que detrás de un pequeño o gran éxito -el baremo con el que se mide el éxito o el fracaso es siempre personal, aunque habrá quien sólo lo justifique en cifras- siempre hay un buen puñado de personas esperándote para machacarte. Después está, claro, lo mal visto que está que uno se vanaglorie de lo conseguido. Uno no puede mostrarse orgulloso del resultado que obtiene su libro, o su película, ni hablar u opinar abiertamente de ella: enseguida se le tachará de soberbio, de estar encantando de haberse conocido, de perder su vida frente a la pantalla del ordenador mientras podría estar en otro lugar.

Pero, ¿Sabéis qué? Yo me tiré un añito escribiendo "La vida que soñamos" (y eso que el ejemplar solo tenía 117 páginas), un jurado la eligió entre otras 64 obras como ganadora -que no quiere decir que fuera la mejor, porque los libros no están uno por encima del otro; sencillamente nos gustan o no. Lo que hizo que el mío ganase el Terenci Moix fue que les gustó a los cinco miembros del jurado-, empieza a apurarse la primera edición (4000 sabrosos ejemplares) y la crítica ha tratado bien el libro.

Pero, se supone, que debería sentirme "avergonzado" por el libro o, a la postre, restarle importancia. Pues no, mira, no se la voy a restar porque estoy harto de que se suponga que tenga que hacerlo. Teniendo en cuenta que casi nadie sabía que escribía hasta el momento de ganar el premio y que hasta entonces los que sí sabían que escribía apenas daban un duro por mis textos y me recomendaban que empezase a pisar el suelo con los pies para después arrimarse al sol que más calienta con la cantinela de: "ya lo sabía", pues la verdad es que lo único que me apetece es mandarlos a todos a la mierda. Al parecer, tampoco estamos dispuestos a reconocer nuestras equivocaciones o la falta de confianza que alguna vez hemos depositado en alguien -o algo (causa)

Que no quiera ver el libro y que no guarde ejemplares en casa no quiere decir que no esté orgulloso o contento del libro. "La vida que soñamos", a fin de cuentas, siempre será más importante para mí que para cualquier lector por el simple hecho de que lo que me impulsó a escribirla fue un hecho muy importante para mí. No tiene nada que ver con el premio y sí que tiene mucho que ver con los ojos verdes de cierta persona con nombre ruso. Si no tengo ejemplares en casa es porque, sencillamente, justo después de ganar el premio y tener el libro publicado, va siendo hora de pasar página. Pensar insistentemente en un éxito y no recuperarse de él, es de necios. Y al menos yo intento no serlo.

Esta tarde, mientras iba al tatuador -¡libro nuevo, tatuaje nuevo!- se me ha caído el DNI al suelo, con tal mala pata que le he dado una patada mientras caía, enviándolo, casualidades de la vida, a una alcantarilla, por la que, ríanse ustedes, se ha caído. Al agacharme, se me ha desparramado toda la cartera... directamente a un charco. Tarjetas de crédito, la tarjeta de la Seguridad Social, la de Sanidad, la de Cedro, la del Colegio de Escritores, la de Bonos Uva, la del bono-tren... todo mojado, empapado e inservible. Me he sentido tan ridículo que, con deportividad, lo mejor que he podido hacer ha sido sentarme en ese mismo bordillo y empezar a reír tanto tanto que creía que me iba a ahogar.